martes, 1 de julio de 2014
LAS CLAVES: OCTAVOS DE FINAL: James desata la 'fiebre amarilla'
El amarillo está de moda en este Mundial. En la tierra del fútbol, de la samba y de la 'canarinha', el amarillo es el tono que da colorido a la vida. Amarillo brasileño que tradicionalmente ha cautivado al mundo entero con el maravilloso fútbol carioca. Ahora, sin embargo, es otro amarillo el que enamora en Brasil. Es el amarillo colombiano la nueva moda que invade el Mundial. Con James Rodríguez, su mejor modelo, a la cabeza, el amarillo 'cafetero' ha irrumpido en las pasarelas brasileñas con enorme fuerza. Después de tres desfiles en los que fue cogiendo ritmo de forma progresiva, el conjunto diseñado milimétricamente por José Néstor Pékerman se consagró en una de las más prestigiosas pasarelas del planeta: Maracaná. Colombia firmó una brillante actuación ante un insigne oponente como Uruguay que le permitirá, por primera vez en su historia, disputar los cuartos de final de un Mundial. La comitiva colombiana dejó para el recuerdo un brillante desempeño colectivo en el que sobresalió, por encima del conjunto, James Rodríguez. El joven mediapunta de Cúcuta fue el objetivo de todos los flashes al anotar los dos goles que dieron la victoria a los 'Cafeteros' (2-0), y ya sin lugar para las dudas, se consagró como uno de los más relevantes nombres propios del torneo. Autor de cinco goles en tan sólo cuatro partidos, James lidera la revolución colombiana. Una revolución que, cada vez con mayor devoción, se propaga por Brasil. La fiebre amarilla amenaza a la 'canarinha', y será el duelo a cara o cruz que el viernes tendrá lugar en Fortaleza el momento adecuado para decidir si el amarillo cambia de dueño. Colombia acecha el edén brasileño.
LAS CLAVES:
James Rodríguez, tocado con la varita. Prácticamente nadie se acuerda ya de Radamel Falcao. Aunque parezca mentira, la baja de la que hasta mediados de junio era la gran estrella del balompié colombiano ha quedado en el baúl del olvido. Ver el desempeño de Colombia en lo que va de Mundial hace difícil pensar que una pieza de vital importancia falta en el engranaje 'cafetero', y el gran culpable de ello es James Rodríguez. El joven mediapunta del Mónaco había sido señalado antes de comenzar el torneo como uno de los candidatos a asumir ese papel de preponderancia que hubiese asumido el 'Tigre', pero nadie podía esperar una respuesta tan descomunal como la que el joven enganche está formulando. Lejos de limitarse a portar los galones del equipo, James está aportando también unas estratosféricas cifras anotadoras, difícilmente alcanzables incluso por el propio Falcao. Cifras apoyadas además en la importancia de las circunstancias en que han sido cimentadas: un cabezazo que abrió la lata en el correoso choque contra Costa de Marfil -que acabó ganando Colombia por 2-1- o, cómo no, un doblete ante Uruguay en los octavos de final del Mundial. En este sentido, pocos dudan ya de que James Rodríguez será uno de los futbolistas del Mundial cuando el torneo eche el cierre dentro de dos semanas. Dotado de un talento singular para jugar al fútbol, el trabajo y el esfuerzo han hecho de James un jugador soberbio: anota, asiste, regatea, cabecea... Todo lo que un mediapunta ha de tener para alcanzar el éxito se encuentra en las botas del futbolista de Cúcuta. Su exhibición ante la 'celeste', aderezada con dos goles -uno mediante una preciosa volea desde la frontal del área y otro lleno de astucia para culminar una gran jugada colectiva-, no hace más que certificar todo lo que este joven colombiano apuntaba desde hacía años: James Rodríguez es un futbolista diferente.
La 'celeste' paga su falta de ideas. Uruguay cayó por no tener imaginación. Un centro del campo carente de creatividad fue una losa demasiado pesada para el cuadro 'charrúa'. Privado
de Luis Suárez -su gran estrella- a causa de una sanción, el combinado uruguayo necesitaba la mejor versión de todos sus hombres para poder superar la barrera de los octavos de final. Desafortunadamente para sus intereses, no la tuvieron. A pesar de su voluntad y entrega, hombres como Edinson Cavani, Diego Forlán o Álvaro González no fueron capaces de aportar a Urugay el fútbol y la mordiente ofensiva que hubieran sido necesarios. Ya de inicio sin Nico Lodeiro sobre el tapete, Óscar Washington Tabárez optó por ceder la iniciativa a su rival. Con una medular conformada por Arévalo Ríos, Álvaro González, el 'Mono' Pereira y 'Cebolla' Rodríguez, pensar en dominar el partido sonaba a utópico. Por ello, la 'celeste' aguardó el error colombiano. Sin embargo, lo único que Colombia concedió a los uruguayos fue un golazo de James Rodríguez. Obligados a remar contra la corriente, los hombres del 'Maestro' Tabárez tuvieron que cambiar de planes. Pero hay ocasiones en las que sólo una ruta conduce al destino deseado, y el encuentro de octavos de final era uno de ellas. Mermada por la ausencia de 'Lucho' y sometida por la viveza y alegría del fútbol 'cafetero', Uruguay sólo podía seguir con vida en el campeonato si era capaz de adelantarse en el marcador o, al menos, mantener la igualada. Por ello, el gol de James a la media hora de encuentro daba al traste con las aspiraciones 'celestes'. Quedaba mucho partido aún, pero el horizonte ya se había teñido de negro. David Ospina y la solidez defensiva de Colombia terminaron por enterrar a un equipo sin ideas y con poco fútbol. Uruguay cayó con las botas puestas, eso sí, pero el 'Maracanazo' no volverá a repetirse.
La Colombia de Pékerman domina todos los registros. De la selección colombiana se podían esperar rasgos como toque, posesión, velocidad o alegría. Lo que nadie imaginaba es que el cuadro 'cafetero' iba a desplegar en Brasil una variedad de recursos tan amplia como la que ha ofrecido hasta el momento. Desde la versión defensiva y conservadora del primer partido hasta la ofensiva y eléctrica de los octavos de final, Colombia también ha pasado por una interpretación efectiva y resultadista ante Costa de Marfil y por una estrategia contragolpeadora y vertical frente a Japón. En resumen, casi cuatro caras distintas ha mostrado la escuadra 'cafetera' en este Mundial. Consecuentemente, de la imprevisibilidad está naciendo buena parte del éxito de un conjunto perfectamente acoplado y totalmente capacitado para cambiar su patrón de juego en función de la situación. Para ello, no cabe duda de que hombres como Juan Guillermo Cuadrado -excelso en casi todas las facetas del juego-, Teo Gutiérrez -un delantero inusual por su facilidad para entender el fútbol-, Carlos Sánchez -fabuloso en la colocación y en las coberturas- o por supuesto James Rodríguez están jugando un papel decisivo. Sin embargo, mención especial merece una retaguardia que está rindiendo muy por encima de lo esperado. Partiendo de un David Ospina tremendamente seguro, la defensa del 'Profe' Pékerman está funcionando a las mil maravillas. No en vano, únicamente ha encajado dos goles en cuatro partidos, debiéndose ambos, además, a grandes méritos de los atacantes rivales. La veterana y cuestionada pareja de centrales, conformada por Mario Yépes o Cristian Zapata, está alcanzado un grado de compenetración que casi nadie podía imaginar en los meses previos a la coyuntura mundialista. Asimismo, la profundidad y calidad con el balón en los pies -especialmente en el caso de Juan Camilo Zúñiga- de los dos carrileros está convirtiéndose en un decisivo factor sorpresa para una Colombia que, en todas sus líneas, se siente muy cómoda. Tremenda versatilidad en un conjunto que siempre guarda un as bajo la manga.
Fotografía: Sportsmole.co.uk
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