Bélgica y Argentina cumplieron con las previsiones que antes de que echase el balón a rodar el 12 de junio en Brasil auguraban un cruce entre ambos en los cuartos de final. Con más dificultades de las previstas, eso sí, tanto en la fase de grupos como en una eliminatoria de octavos en la que tuvieron que sufrir hasta el último minuto de la prórroga para certificar su pase. Suiza y Estados Unidos demostraron categoría y vendieron cara su piel, pero terminaron por dejar paso a argentinos y belgas para alegría del espectador neutral, que se frota las manos en espera de un choque que promete ser espectacular. Y es que, aunque no han mostrado todavía su mejor versión en tierras brasileñas, argentinos y belgas son dos de los equipos con más recursos ofensivos del torneo, no en vano son los dos conjuntos que más ocasiones de gol han creado hasta el momento. Además, cuentan en sus filas con dos futbolistas diferentes, dos de esos pocos elegidos capaces de levantar al público de su asiento jugada tras jugada: Leo Messi y Eden Hazard, que llegan en cualquier caso con trayectorias bastante diferentes. Ambos estaban llamados a liderar a sus selecciones en la cita mundialista, pero mientras que el rosarino sí ha asumido su papel con Di María como escudero de lujo, al belga le está costando algo más brillar y dar lo mejor de sí en esta Copa del Mundo, en la que está siendo De Bruyne el jugador más importante en el ataque de los 'Diablos Rojos', que aunque cuentan todos sus partidos por victorias no están convenciendo por juego y sensaciones. En la fase de grupos todos sus triunfos se certificaron por la mínima y en los últimos veinte minutos, lo que demuestra que el Grupo H no ha sido ni mucho menos un paseo para los de Wilmots, aunque los números digan lo contrario. Es más, puede incluso decirse que, salvo en el partido de Argelia, Bélgica no fue superior a sus rivales, aunque su mayor calidad terminase decantando la balanza a su favor. Ya en los octavos su rendimiento sí creció algunos enteros, y fue la falta del acierto que sí tuvieron antes lo que hizo que el partido tuviera que decidirse en la prórroga. Aun así, se sigue esperando bastante más de los belgas, y especialmente de su gran estrella, que apenas ha brillado. En el otro lado, y aunque tampoco conoce otra cosa que no sea la victoria, Argentina sigue dejando bastantes dudas. El camino hasta los cuartos ha sido prácticamente idéntico al de los belgas. En un grupo asequible, solo ganó con cierta holgura el primer partido, y en los octavos necesitó los treinta minutos suplementarios para doblegar a Suiza, que tuvo en la cabeza de Dzemaili un gol que hubiera mandado el choque a los penaltis. En esta tesitura, con un portero y una defensa que no convencen, y un mediocampo en el que solo rinde Mascherano, los argentinos se agarran a Messi para seguir soñando con las cotas más altas. Porque solo Leo es motivo suficiente para soñar, y más si, como parece, Di María se convierte en su aliado para destrozar defensas. El '10' lleva esperando mucho tiempo este Mundial, se ha preparado a conciencia para llegar al Brasil al máximo nivel, sacrificando incluso su rendimiento en el club que le paga, y ha sido decisivo en todos y cada uno de los partidos. Aun así, todavía está por ver su mejor versión, esa que le encumbró al Olimpo del fútbol y que propició todo tipo de comparaciones con Maradona, el protagonista absoluto de la última 'Albiceleste' que superó los cuartos de final de un Mundial. Fue en Italia 1990, donde Diego Armando llevó a Argentina a su segunda final consecutiva en un Campeonato del Mundo tras eliminar por penaltis a Italia en el San Paolo de 'su' Nápoles, ciudad que vivió aquella noche una extraña mezcla de sentimientos por su devoción por el 'Pelusa'. Hoy su heredero Lionel quiere dar un nuevo paso para agrandar su leyenda alcanzando por primera vez la penúltima ronda del único gran torneo que le falta.
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