Bélgica afronta su primer Mundial desde 2002 con el objetivo de igualar su mejor resultado en la competición (cuartos de final en México 86). Señalado en todas las quinielas como máximo candidato a ser el equipo revelación en Brasil, los de Marc Wilmots llegan tras una fase de clasificación inmaculada en la que solo cedieron dos empates en diez partidos, uno de ellos en la última jornada ante Gales cuando ya no se jugaban nada. Con un bloque que tiene a jugadores jóvenes y talentosos como nota predominante, hombres como Kompany o Van Buyten, tanto desde el campo como en el vestuario, serán importantes para aportar al grupo la experiencia y el saber estar que requiere un Mundial. Luego, si Hazard y Courtois rinden como lo han hecho con sus clubes, no cabe duda de que la belga será una de las selecciones más atractivas de las 32 participantes.LO MEJOR:
Bélgica es sin ninguna duda uno de los combinados más atractivos del mundo en la actualidad. Un grupo de jugadores jóvenes de gran calidad que han devuelto a su país a la élite futbolística, haciéndoles recuperar la ilusión por un deporte que parecía algo estancado en los últimos años en la nación centroeuropea. Su progresión ha sido muy buena desde que se quedara fuera de la Eurocopa de 2012, con la consolidación de varias de las piezas clave del equipo que llegan al Mundial ya plenamente consagradas. Es el caso de Courtois y Hazard, dos jugadores que se encuentran entre los tres mejores del mundo en su posición, y que con pocas intervenciones pueden ganar partidos sin necesidad de mucha ayuda por parte del resto del equipo. Sin embargo, es ahí donde llega lo mejor de esta selección belga, y es que, además de contar con dos de las grandes superestrellas actuales, Marc Wilmots tiene a su disposición un abanico casi infinito de opciones en todas las partes de la cancha. Esto le permite adecuar el once titular a las exigencias que demande cada rival, pudiendo colocar a unos u otros jugadores sin que el rendimiento del equipo sufra grandes cambios, además de generar una competencia interna por la titularidad que eleva el nivel del conjunto. Tener en el banquillo a jugadores como Mertens, Januzaj, Mirallas o Van Buyten es un lujo que pocas selecciones poseen, y los belgas deben aprovecharlo para meter una marcha más a los partidos en las segundas partes, cuando las fuerzas empiezan a flaquear y el cansancio hace mella, más aún teniendo en cuenta las altas temperaturas de Brasil.
Un equipo, por tanto, que además de contar con grandes figuras en todas sus líneas, tiene probablemente en el nivel medio de su plantilla su principal arma. Una plantilla compensada y con variantes que, si Wilmots sabe utilizar con criterio, puede dar muchísimo que hablar en este Mundial.
LO PEOR:
La juventud y falta de experiencia del grueso del combinado belga puede pasar factura en una competición de la categoría del Campeonato del Mundo. Pese a estar sobradamente preparados para competir al más alto nivel, la inmensa mayoría de los seleccionados afrontan su primera gran competición internacional, por lo que siempre queda la duda de si serán capaces de responder en partidos de una exigencia que nunca antes han tenido que soportar. Solo Van Buyten, Hazard y Courtois, por ejemplo, saben lo que es tener minutos en unas semifinales de Liga de Campeones, y muchos ni siquiera han llegado a disputar el máximo torneo continental a nivel de clubes. Además, aunque en principio parten sin excesiva presión, se han creado muchas expectativas en torno al equipo tanto en Bélgica como fuera de ella por su indudable calidad, con algunos expertos señalándola incluso como candidata al triunfo final, y esto es algo que puede pesar si las cosas no salen como esperan desde el primer momento. Para ello será clave el rendimiento en la fase de grupos, en teoría asequible, en la que los belgas pueden y deben ganar en confianza accediendo a los octavos como primeros, lo que les depararía un cruce no excesivamente complicado que deberían pasar para plantarse en los cuartos ya sin presión y con nada que perder.
LA ESTRELLA:
El joven y talentoso combinado belga tiene a un hombre que destaca claramente por encima no solo del resto de componentes de la selección sino también de la gran mayoría de jugadores del torneo. Es Eden Hazard, estrella indiscutible del equipo de Wilmots, su principal referencia ofensiva y el 'crack' que les da ese salto de calidad para poder soñar con las cotas más altas en este Mundial. Internacional desde los 17 años, Hazard es la cabeza visible de esta nueva generación de futbolistas belgas que debe explotar definitivamente en el Mundial. Aun sin grandes actuaciones en la Champions League y con apenas una Ligue 1 y una Europa League en su palmarés, el diablo de La Louvière es por méritos propios una de las estrellas más rutilantes del panorama futbolístico actual, más todavía después de este año de crecimiento con Mourinho, con el que desplegó en los primeros meses de competición todo su arsenal de recursos de ataque, demostrando a Abramovich que los cuarenta millones que pagó por él hace dos veranos pueden acabar siendo incluso escasos. El '10' del Chelsea es uno de esos pocos jugadores con cualidades para quizá algún día llegar a ser Balón de Oro. Rápido, inteligente e imparable en el uno contra uno, conduciendo el balón siempre pegado al pie y con unos cambios de ritmo difíciles de aguantar, le falta mejorar algo su acierto de cara a puerta para terminar de ser un 'top 5' a nivel mundial, pero ya está sin lugar a dudas entre los tres mejores en su posición. Con Bélgica parte desde la izquierda pero tiene libertad para moverse por todo el frente de ataque cuando sea necesario. Es el factor diferencial, el desequilibrio, el hombre que todos buscan al llegar a tres cuartos de cancha, donde saca a relucir toda su calidad para surtir de balones a Lukaku o para finalizar con disparos desde la frontal esas diagonales que tanto le gustan. El Mundial es su gran oportunidad para mostrarse a todo el planeta tras haber perdido protagonismo por culpa de una lesión en la fase final de la temporada.EL LÍDER:
Si hay un líder en el combinado belga ese es Vincent Kompany, que afronta su primer Mundial consolidado en la élite de los zagueros europeos y con su segundo título de Premier bajo el brazo como capitán del Manchester City. A sus 28 años, y aunque debutase hace ya más de una década, con 17, su trayectoria con la selección no es muy extensa, con apenas 52 partidos y una participación en unos Juegos Olímpicos que además solo disputó a la mitad por la prohibición del Hamburgo, entonces su club. El mal rendimiento en los últimos años de los 'Diablos Rojos', que desde el Mundial de 2002 no han vuelto a un gran torneo, y sus problemas con Advocaat, seleccionador entre 2009 y 2012, que le mantuvo apartado del equipo durante cuatro meses por un problema en una concentración de la que se ausentó para acudir al funeral de su abuela, impidieron a Kompany tener más continuidad con Bélgica. Tras la renuncia de Advocaat, sustituido por Leekens, comenzó a aumentar su importancia, especialmente a partir de 2011, cuando fue nombrado capitán en detrimento de Vermaelen. Fue entonces cuando empezó a asumir galones y a convertirse en el líder de una nueva generación que llegaba pisando fuerte pero que necesitaba un referente, un espejo en el que mirarse a la hora de comportarse en las concentraciones y en el día a día de una selección a la que se le auguraba un gran futuro. Gran futuro que ahora es presente en esta Copa del Mundo, en la que Kompany deberá liderar a los belgas no solo en el vestuario sino también en el campo, donde tendrá que hacer gala de su velocidad, colocación y poderío aéreo para llevar a esta atractiva Bélgica lo más lejos posible.
EL TAPADO:
Ha sido la mayor aparición futbolística de la temporada y probablemente una de las explosiones más fulgurantes de los últimos años en Europa. El joven Adnan Januzaj, de solo 18 años, pasó en el mes de noviembre de jugar con el segundo equipo del Manchester United a, en su primer partido como titular con la primera plantilla, anotar los dos goles que le dieron el triunfo a los 'red devils' en el campo del Sunderland. Era una de las pocas noticias positivas para el Manchester en una temporada que ya entonces pintaba mal. Januzaj generó ilusión entre la hinchada y comenzó a entrar progresivamente en los planes de Moyes hasta convertirse en un jugador bastante importante, tanto partiendo desde el inicio como de revulsivo en las segundas partes de partidos atascados. El balance final de su temporada con el defensor del trono inglés fueron 27 partidos en los que anotó cuatro goles, unas cifras nada desdeñables para un jugador de 19 años recién cumplidos en su primera experiencia en el más alto nivel.Al mismo tiempo que sucedía todo esto, el salto al estrellato de Januzaj provocó una pugna entre varios países para conseguir que el chico jugase con su selección nacional. Las federaciones involucradas eran las de Bélgica (por nacimiento), Albania y Kosovo (por nacionalidad de sus padres), Turquía y Serbia (por nacionalidad de sus abuelos), e incluso Inglaterra, aunque para jugar con los 'pross' Adnan habría tenido que esperar hasta cumplir cinco años de residencia en las islas. Finalmente, y tras mucha incertidumbre, ya que el jugador pidió tiempo para tomar una decisión, será Bélgica la que podrá disfrutar de este proyecto de 'crack' que ha surgido de la noche a la mañana y que tiene encandilado a Old Trafford. Velocidad, regate y último pase desde la banda izquierda, un lujo para un equipo que apunta alto.
EL AUSENTE:
Todo era muy bonito para la selección de Bélgica cuando acababa de comenzar el mes de abril. Clasificados sin conocer la derrota para el Mundial, con una plantilla joven, amplia y ambiciosa que esperaba con ansias el sueño de Brasil, y sin contratiempos con las lesiones que sí sufrían otros combinados mundialistas. Sin embargo, el 3 de abril una noticia terrible sacudía a los ''Diablos Rojos'. Cristian Benteke se había roto el tendón de Aquiles en el entrenamiento de su club, el Aston Villa, y tenía mínimo seis meses de baja. La noticia cayó como una losa sobre el equipo de Marc Wilmots, que perdía a su teórico delantero titular para la gran cita. Si bien es cierto que Lukaku puede suplir con totales garantías la ausencia de Benteke (de hecho, aunque el infortunado llevaba algo de ventaja, ambos estaban disputándose el puesto), cualquier percance que le ocurriese al delantero del Chelsea dejaría a Wilmots con un palmo de narices, y sin un ariete de nivel para el once titular de su Bélgica, que es justo en la posición de '9' donde menos alternativas tiene.
La lesión de Benteke ha supuesto por tanto un revés importante para las previsiones belgas en este Mundial, en el que probablemente Wilmots pretendía alternar a sus dos delanteros según el rival y el momento de forma de cada uno, fomentando así una competencia interna entre ambos que ahora no existirá. Lukaku será si o sí la punta de lanza de un equipo que ahora reza porque Romelu se mantenga sano y salvo durante el próximo mes y medio.
ONCE TIPO (4-2-3-1):
EL ENTRENADOR:
Marc Wilmots es por derecho propio uno de los personajes más importantes en la historia del fútbol belga. Su carrera como jugador fue memorable, participando en nada menos que cuatro Mundiales y siendo la gran estrella en el último de ellos, el de 2002, en el que dejó su sello en forma de gol en todos y cada uno de los partidos hasta que la campeona a la postre, Brasil, les apeó del torneo por 2 a 0 tras haberle sido anulado un gol legal a Wilmots con 0-0 en el marcador. Tras la retirada de El Toro, desierto. Y ahora, diez años después de aquello, Bélgica retorna de la mano otra vez de Wilmots, que ha devuelto la ilusión al país convirtiendo a un grupo de jugadores de calidad en un bloque unido y con las ideas muy claras.Su camino por los banquillos, en cualquier caso, no ha sido nada fácil, y mucho menos ortodoxo. Dio sus primeros pasos en el Schalke 04, pasando de jugador a entrenador en marzo de 2003 y dimitiendo a final de temporada para dedicarse a la política. Ese mismo año fue elegido senador por un partido liberal francófono, pero su aventura duró poco, y dos años después renunció al cargo y se retiró de la política. Entre 2004 y 2005 tuvo un breve paso por el Sint-Truiden, club en el que empezó como jugador, pero fue despedido antes de terminar la temporada. Poco se sabe de su relación con el fútbol desde ahí hasta 2009, cuando entró en la selección como ayudante de Advocaat y después de Leekens. Tras la marcha de este, en 2012, fue nombrado entrenador interino, y su desempeño le valió quedarse con un puesto que no ha desmerecido en absoluto hasta ahora, más bien todo lo contrario. Con él al mando, Bélgica vuelve a disfrutar de la máxima competición de selecciones doce años después con opciones de hacer algo importante, y se presenta como uno de los candidatos a luchar por el título en la próxima Eurocopa si la progresión del equipo sigue según lo previsto. Mucha culpa de ello la tiene, lógicamente, la nueva hornada de 'jugones' que ha dado el fútbol belga, pero todo barco necesita un capitán, y nadie mejor que Marc Wilmots para comandar la nave de Bélgica.
EL PRONÓSTICO:
Bélgica puede estar más que satisfecha con el grupo que le deparó la suerte el pasado enero en Río. Rusia, Argelia y Corea del Sur forman junto con el equipo de Wilmots el grupo probablemente más flojo de todo el Mundial. También es cierto que buena parte de esa suerte es buscada, pues el combinado belga partía en el bombo de los cabezas de serie debido a su excepcional fase clasificatoria (ocho victorias y dos empates). Así pues, Bélgica debería solventar sin muchos problemas el pase a octavos, con Rusia como principal rival a tener en cuenta, aunque Argelia y Corea son dos equipos bastante más complicados de lo que parecen. En octavos esperaría el segundo clasificado del Grupo G, previsiblemente Portugal o Ghana, selecciones de un nivel bastante similar al belga. Superar esa ronda no sería para nada descabellado, por lo que puede decirse que los cuartos son el techo lógico de los 'Diablos Rojos', y teóricamente allí deberían decir adiós a la competición frente a la Argentina de Messi y compañía.
LISTA DE CONVOCADOS (23):
Porteros: Thibaut Courtois (Chelsea), Simon Mignolet (Liverpool) y Sammy Bossut (Zulte Waregem).
Defensas: Toby Alderweireld (Atlético de Madrid), Vincent Kompany (Manchester City), Daniel Van Buyten (Bayern Münich), Jan Vertonghen (Tottenham Hotspur), Nicolas Lombaerts (Zenit San Petersburgo), Thomas Vermaelen (Arsenal), Anthony Vandenborre (Anderlecht) y Laurent Ciman (Standard Lieja).
Centrocampistas: Mousa Dembelé (Tottenham Hotspur), Axel Witsel (Zenit San Petersburgo), Steven Defour (Oporto), Marouane Fellaini (Manchester United), Nacer Chadli (Tottenham Hotspur), Eden Hazard (Chelsea), Kevin De Bruyne (Wolfsburgo) y Adnan Januzaj (Manchester United).
Delanteros: Romelu Lukaku (Chelsea), Divock Origi (Lille), Kevin Mirallas (Everton) y Dries Mertens (Nápoles).



No hay comentarios:
Publicar un comentario