sábado, 14 de junio de 2014

RUSIA: Capello como antídoto a la indisciplina rusa

La repentina llegada de Capello al banquillo de Rusia en 2012 sorprendió a todos, pero también fueron muchos los que pensaron que se trataba de un gran acierto de la Unión del Fútbol rusa, que encontraba al fin un entrenador capaz de implantar su liderazgo y disciplina a un equipo que siempre había carecido de eso. Hoy, dos años después, podemos comprobar que así ha sido, y Rusia es ahora un equipo mucho más compacto, rígido y competitivo. Además, el técnico italiano ha llevado a cabo también una progresiva remodelación de la plantilla que parece estar dando sus frutos, con jóvenes talentos que aumentan la competencia interna del equipo, aunque la base, especialmente en la defensa, sigue siendo la misma que en años anteriores.
La fase de clasificación, primera gran prueba de la era Capello, fue superada con éxito, liderando al grupo en todo momento y mandando a la Portugal de Cristiano, una selección en teoría superior, a la repesca. Así, los rusos llegan al Mundial, tras doce años de ausencia, a un buen nivel y con el objetivo mínimo de superar la fase de grupos, algo que no consiguen desde 1986.



LO MEJOR:

Con la llegada de Capello, Rusia ha conseguido combinar dos cualidades que pueden darle muchas alegrías en este Mundial y en próximas competiciones. Por un lado está el ya de sobra conocido talento de una generación de jugadores con potencial para codearse con los mejores. Por otro, lo que quizá le ha faltado a esta plantilla en los últimos años, una disciplina táctica y conciencia de grupo que hace de Rusia una selección más competitiva y difícil de ganar. Con el técnico italiano todos van a una, y cada futbolista se sacrifica individualmente por el bien del colectivo, algo que ni mucho menos ocurría antes de la llegada de Fabio al banquillo. Estos dos ingredientes son claves en cualquier receta para el éxito, y parece que esta nueva Rusia cuenta con ambos. La calidad la ponen Denisov en la distribución, Kokorin en el desborde y Kerzhakov en la definición. Dzagoev, posiblemente el hombre más dotado técnicamente de la plantilla, espera desde el banquillo para revolucionar las segundas partes. Mientras tanto, el esfuerzo y el trabajo son cosa de Faizulin, Samedov y Glushakov en el medio, con la clásica pareja Ignasevich y Berezutski dando solidez y contundencia a a la zaga. En resumen, un equipo muy de Capello pero con capacidad también para llevar la iniciativa si las circunstancias así lo requieren.

LO PEOR:

La baja de última hora de Shirokov puede afectar mucho al grupo, pues Roman era el capitán, uno de los líderes del vestuario y la pieza clave del equipo en el mediocampo, donde soportaba casi todo el peso ofensivo del equipo. Probablemente el hombre más insustituible para Capello, titular en todos los partidos de la fase de clasificación y el jugador de campo con más minutos tras el lateral Kombarov. Su baja puede forzar al 'Sargento' a cambiar el dibujo táctico que viene utilizando desde sus inicios con la  selección rusa, pues el del Zenit era la pieza que daba sentido al 4-3-3 organizando, llegando y haciendo de bisagra entre la línea de mediocentros y los atacantes. Además, Capello no cuenta con un recambio natural para el '6' en el banquillo, pues las dos alternativas, Glushakov y Shatov, responden a perfiles bastante diferentes que suponen un cambio con respecto a la aportación de Shirokov. La baja del centrocampista del Zenit genera en Rusia un problema muy difícil de solucionar que obligará al entrenador italiano a utilizar todo su ingenio para encontrar en tiempo récord un apaño que reduzca lo máximo posible el impacto negativo de la pérdida de su mejor hombre. El daño para el equipo, en cualquier caso, es irreparable.

LA ESTRELLA:

Alexander Kokorin lleva ya varios años siendo, junto con Alan Dzagoev, la gran esperanza de la nueva hornada de futbolistas rusos. Nacidos ambos en 1991, Alan explotó antes, y ya en la pasada Eurocopa fue titular y una de las grandes individualidades del equipo de Advocaat, mientras Kokorin esperaba su oportunidad en el banquillo. Dos años después, estos dos talentos precoces han intercambiado sus papeles, y es ahora el '10' del Dinamo de Moscú el fijo en el once de la Rusia de Capello. Estrella absoluta en su club, Kokorin no lo es tanto en la selección, donde comparte el protagonismo con Kerzhakov en la parte de arriba, pero fue el jugador más destacado en la fase clasificatoria con permiso de Shirokov. La ausencia de este obligará al de Valuiki a asumir todavía más galones en el ataque ruso, ya sea jugando desde la izquierda (su lugar habitual con Capello), de segundo delantero o incluso como punta de lanza. En cualquiera de las tres posiciones, el '9' ruso deberá desplegar toda su habilidad, velocidad y acierto de cara a gol si su equipo quiere hacer algo importante en Brasil.

EL LÍDER:

La pareja que forma con Berezutski tanto en la selección como en el CSKA es ya una de las más longevas duplas de centrales de los últimos años en el fútbol mundial. Sergei Ignashevich, a sus 34 años, sigue estando en plena forma tras haber liderado la defensa de su equipo en la conquista del título liguero ruso, y ahora debe hacer lo propio en una Rusia que vuelve a tener en él a su pieza más importante en la retaguardia. La remodelación de Capello no ha pasado por él a pesar de su edad, por lo que es uno de los pocos supervivientes de aquella selección que deslumbró al mundo de la mano de Arshavin en la Eurocopa de 2008. Este, su primer Mundial y muy probablemente también último, es un gran premio a una carrera plagada de éxitos en el fútbol ruso, y en él tendrá la oportunidad de capitanear a un equipo que quiere por fin superar la barrera de la fase de grupos, algo que no logran desde 1986. Para afrontar el reto con éxito, Rusia necesitará del liderazgo, la personalidad y la colocación del mejor central que ha dado el país en la última década.

EL TAPADO:

A muchos les puede chirriar la inclusión de un futbolista de la talla de Alan Dzagoev en este apartado 'menor' en la escala de importancia de la selección rusa, y más después de haberse erigido en la gran estrella del equipo en la última Eurocopa de Austria y Suiza. Sin embargo, las circunstancias actuales obligan a ello, y lo cierto es que, desde la llegada de Capello, su impacto en el equipo se ha visto considerablemente reducido. La férrea disciplina táctica y compromiso defensivo que exige el estilo del 'Sargento' no va de la mano con jugadores de las características de Dzagoev, y esta vez no ha sido una excepción. Muy parecido a su predecesor Arshavin, su carácter frío y disperso le hace perder muchos enteros en el esquema del italiano, por lo que hace ya tiempo que perdió su puesto en el once titular, del que apenas ha formado parte en dos partidos de la fase de clasificación, clara evidencia de que ha perdido mucha importancia con respecto a su antiguo papel en el equipo. De cualquier forma, no es menos cierto que la aportación de Dzagoev saliendo desde el banquillo en las segundas partes puede tener una influencia brutal en el desarrollo de los partidos. No hay muchos jugadores de su calidad en el torneo y mucho menos en la selección rusa, por lo que, si encima sale cuando las fuerzas empiezan a escasear, puede ser un factor absolutamente determinante para el combinado ruso.

EL AUSENTE:


El gran ausente de la selección de Capello, como ya se ha comentado antes, es Roman Shirokov, el mejor jugador ruso del momento y pieza clave en el esquema del entrenador italiano, que le había convertido en líder indiscutible del equipo en el medio campo, donde llevaba la manija y dirigía el juego de forma magistral. Den por seguro que si al 'Sargento' le hubieran preguntado hace un mes qué jugador le dolería más perder de cara al Mundial, la respuesta habría sido Shirokov. No ha tenido ninguna suerte en este aspecto el combinado ruso, que pierde para la cita de Brasil a su jugador franquicia los dos últimos años, desde que se inició la 'era Capello'.
Otra ausencia importante en la expedición rusa es la de Andrei Arshavin, esta por decisión técnica, ya que ni cumple con el prototipo de jugador que gusta a Capello ni se encuentra ya en condiciones de jugar una competición de máximo nivel. El futbolista ruso de más talento del presente siglo ha iniciado ya su cuesta abajo sin haber alcanzado ni la mitad de los éxitos que debería por su capacidad para jugar al fútbol. Una Copa de la UEFA seguida de una gran actuación en la Eurocopa de ese mismo año, en la que llevó a Rusia a las semifinales, y unos buenos meses en el Arsenal es el legado que deja este jugador que, de no ser por su mal carácter y escaso compromiso, tenía todo para hacer historia en este deporte.

ONCE TIPO (4-3-3):



EL ENTRENADOR:


Dejó a Inglaterra con un palmo de narices con su dimisión pocos meses antes de la Eurocopa de Polonia y Ucrania, en una de sus pocas aventuras como técnico sin grandes resultados, y tiempo después firmó para sorpresa general con Rusia, una selección que no parecía muy cercana a sus gustos futbolísticos. A pesar de ello, Capello ha sabido una vez más crear un equipo muy suyo, logrando lo que parecía imposible con una generación de jugadores poco disciplinados y sin sentimiento de pertenencia a la selección ni compromiso con ella. El rigor táctico y el orden siguen siendo las principales señas de identidad del estilo del italiano que, guste o no, no se puede negar que logra resultados. Cinco ligas italianas (cuatro con el Milan y una con la Roma), dos españolas con el Real Madrid en dos años y una Champions de nuevo con el Milan contemplan el palmarés de uno de los entrenadores más laureados en activo, exponente del 'catenaccio', que necesita una gran actuación en un Mundial para poner el colofón a una carrera plagada de éxitos.

EL PRONÓSTICO:

Bélgica, Argelia y Corea del Sur serán sus rivales en la fase de grupos. En principio solo Bélgica parece superior, pero cuidado con los otros dos, equipos bastante peculiares con armas para acceder a los octavos si las favoritas se relajan. Más igualdad de la que parece, por tanto, en un grupo cuyo segundo clasificado está en el aire, más aún tras la baja de Shirokov, que merma bastante al equipo de Capello. Si a esto le sumamos la habitual irregularidad de Rusia, siempre capaz de lo mejor y de lo peor como demostró a la máxima potencia en la pasada Eurocopa, encontramos una lucha por la segunda plaza bastante pareja. A pesar de ello, y si atendemos a la calidad de las plantillas y a la mayor competitividad que ha sabido inculcar el entrenador italiano, los rusos deberían salir triunfadores de la pelea y lograr un puesto en octavos de final. Una vez allí, eso sí, Alemania les apearía de la competición salvo sorpresa mayúscula.

LISTA DE CONVOCADOS (23):

Porteros: Igor Akinfeev (CSKA Moscú), Yuri Lodygin (Zenit San Petersburgo)y Sergei Ryzhikov (Rubin Kazan).
Defensas: Alexei Kozlov (Kuban Krasnodar), Vasili Berezutski (CSKA Moscú), Sergei Ignashevich (CSKA Moscú), Vladimir Granat (Dinamo Moscú), Andrei Eschenko (Anzhi Majachkalá), Andrei Semenov (Terek Grozni), Georgi Schnnikov (CSKA Moscú) y Dimitri Kombarov (Spartak Moscú).
Centrocampistas: Igor Denisov (Dinamo Moscú), Denis Glushakov (Spartak Moscú), Oleg Shatov (Zenit San Petersburgo), Viktor Faizulin (Zenit San Petersburgo), Alan Dzagoev (CSKA Moscú), Yuri Zhirkov (Dinamo Moscú), Alexei Ionov (Dinamo Moscú), Alexander Samedov (Lokomotiv Moscú) y Pavel Mogilevets (Rubin Kazan).
Delanteros: Alexander Kerzhakov (Zenit San Petersburgo), Alexander Kokorin (Dinamo Moscú) y Maksim Kannunikov (Amkar Perm).

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