domingo, 22 de junio de 2014

LAS CLAVES: GRUPO D: Delirio 'tico' en Recife


El sueño se hizo realidad. Parecía una quimera hace poco más de una semana. Días después se transformó en una ilusión, y finalmente, el viernes se tornó en tangible realidad. Una realidad bella e ilusionante, emotiva y apasionante. Una realidad que emociona a casi todos los aficionados al fútbol por todo lo que la rodea. Porque una vez más, el fútbol concede una oportunidad a la modestia, la humildad, el sacrificio y el esfuerzo. Porque de nuevo, la pelota ha demostrado que no atiende a razones de jerarquía o poder, sino que obedece a quien mejor la trata. Por eso, y por muchas otras razones, Costa Rica ha conseguido lo que parecía imposible. Prácticamente nadie daba un duro por ellos, pero no lo han necesitado. Sencillamente de su inquebrantable fe y de sus ganas de asombrar han echado mano los 'ticos'. Después de desbaratar toda predicción derrotando a Uruguay por 1-3, Costa Rica ha tumbado este viernes en Recife (1-0) a Italia, una de las más grandes potencias del balompié internacional, y en consecuencia, va a mandar de vuelta a casa a dos campeonas del mundo a las primeras de cambio. Una de ellas será, ya irremediablemente, Inglaterra. La otra habrá de decidirse en un trascendental duelo entre Uruguay e Italia. Mientras, tanto Costa Rica ve los toros desde la barrera. Ha hecho los deberes y ya es equipo de octavos de final. El primer objetivo, impensable hace pocos días, ya se ha alcanzado. La meta, no obstante, queda aún lejos. Los 'ticos' han despertado, y lo han hecho con un apetito feroz.


LAS CLAVES:

Orden, convicción, esfuerzo... y mucho fútbol. Claro está que el principal motivo que ha llevado a Costa Rica hasta derrotar a Uruguay e Italia han sido la confianza en sus posibilidades, la convicción y el sacrificio. Pero que nadie piense que los 'ticos' no tienen argumentos puramente futbolísticos de suficiente peso para estar donde están. Nada más lejos de la realidad, pues el fútbol que el combinado sudamericano ha desplegado en los dos partidos que hasta el momento ha disputado en Brasil ha estado, de largo, entre los mejores. Si bien la segunda parte que Costa Rica completó ante la 'celeste' ya fue de manual, el partido completo que realizó ante toda una tetracampeona mundial como Italia rozó la perfección. No sólo se llevó los tres puntos, sino que los mereció de principio a fin. Lejos de parapetarse en torno a la portería defendida por Keylor Navas, los pupilos de Jorge Luis Pinto fueron valientes desde el pitido inicial. Con una presión muy alta y asfixiante fue ahogando poco a poco a una Italia incapaz de encontrar soluciones ante la osadía de los 'ticos'. Apenas una ocasión -muy clara, eso sí- que Mario Balotelli desperdició fue todo el bagaje ofensivo de la 'azzurra' en el partido. Por contra, Costa Rica gozó de buenas oportunidades durante todo el encuentro, siendo un excepcional cabezazo de Bryan Ruiz, el mejor jugador del partido sin discusión, el que llevó al marcador el 0-1 definitivo justo antes del intermedio. En la segunda parte, el combinado centroamericano controló a la perfección un resultado que nunca vio peligrar, e incluso pudo sentenciar al contragolpe. Extraordinaria la labor de equipo costarricense.

Prandelli no dio con la tecla esta vez. Después de ver sus ideas y su modelo de juego reafirmado en la brillante victoria sobre Inglaterra (2-1), Cesare Prandelli no supo encontrar en esta ocasión la forma de anular a los 'ticos'. De entrada optó por retocar la alineación que le había funcionado frente a los 'pross' y ahí empezó a cimentar su derrota. Mandó al banquillo a Marco Verratti para introducir sobre el tapete más músculo y contención en la figura de Thiago Motta, pero el resultado no fue el esperado. Costa Rica no se vio intimidada en la salida de balón por la presencia del italo-brasileño y, mientras tanto, Italia perdió cierta capacidad creativa, habiendo de fiar todo a un Andrea Pirlo por momentos desbordado. Asimismo, el preparador italiano tampoco acertó con las sustituciones en la segunda mitad, cuando la dirección del choque ya no era la adecuada para el conjunto transalpino. Prandelli optó por dar la alternativa a Antonio Cassano, Lorenzo Insigne y Alessio Cerci, y ninguno respondió como hubiera sido necesario. Cerci sí que creó cierto peligro en sus internadas por el costado derecho, pero ni un Cassano absolutamente desaparecido ni un Insigne voluntarioso pero totalmente desacertado pudieron aportar nada a la 'azzurra'. En definitiva, está claro que no fue el mejor partido de Cesare Prandelli a nivel táctico, pero tampoco fue el único italiano desafortunado. Al margen de los mencionados hombres de refresco, tampoco tuvieron su día hombres tan importantes como Balotelli, Candreva o Marchisio. No fue el día de Italia.

Bryan Ruiz y Christian Bolaños trajeron de cabeza a la zaga italiana. En esta ocasión no fue Joel Campbell, quien llevó por la calle de la amargura a la defensa de Uruguay en el debut mundialista, el causante de los dolores de cabeza de la línea defensiva de Italia. El viernes fue el turno del capitán Bryan Ruiz y del experimentado Christian Bolaños a la hora de poner en dificultades a sus oponentes. Con un Campbell mucho más controlado, muy seguido de cerca por el engranaje defensivo de Prandelli, fueron estos dos futbolistas los encargados de generar el caos entre los centrales transalpinos. Un Bryan Ruiz superlativo, omnipresente en todo el frente de ataque y acertadísimo en prácticamente todas sus acciones fue una pesadilla para los zagueros italianos. Ni siquiera el retorno de Giorgio Chiellini al centro de la retaguardia fue un obstáculo para el capitán 'tico'. Tras avisar constantemente durante todo el primer acto, el delantero del PSV acabó por rematar la faena cuando, a un minuto del final, cabeceó ajustadísimamente (el balón tocó en el travesaño y de hecho tuvo que ser la tecnología la que afirmase la validez del gol) al fondo de las mallas un preciso centro al segundo palo. Por su parte, Christian Bolaños mantuvo constantemente la angustia en la defensa de la 'azzurra' con su hábil visión de juego y, sobre todo, endiablado golpeo de balón; pocos futbolistas en este Mundial pueden presumir de una precisión mayor que la de Bolaños en acciones de pelota parada. Así pues, el fantástico desempeño de estos futbolistas el viernes demostró que Costa Rica es mucho más que Joel Campbell. Costa Rica es un equipo, un gran equipo.
 
Fotografía: Elnuevodiario.com.ni

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