Corea del Sur se presenta en el Mundial por octava edición consecutiva con las mismas señas de identidad que tantos éxitos le han dado en la última década. Disciplina, orden y un compromiso de los jugadores con la selección difícil de ver en otros combinados nacionales. Su fase de clasificación ha sido mucho más floja de lo que se esperaba, influida por los cambios de entrenador que no han permitido crear un once ni una idea de juego bien definida. Hasta tres han sido los hombres que han estado al mando de la nave surcoreana en los dos últimos años. El actual, Hong Myung-Bo, sustituyó a Choi Kang-Hee, que renunció al cargo una vez hubo clasificado al equipo para la cita de Brasil, por lo que apenas ha dirigido a la selección en un puñado de partidos amistosos con resultados dispares. Si estuviésemos hablando de otro país diríamos que su rendimiento a partir del 18 de junio es una incógnita, pero tratándose de Corea del Sur, es seguro que harán un buen papel y que lucharán por no quedarse en la fase de grupos.LO MEJOR:
El mejor argumento surcoreano en los últimos años ha sido siempre su capacidad para competir al más alto nivel como bloque. La disciplina y el rigor táctico que se les inculca desde pequeños y una condición física también muy trabajada hace de Corea del Sur uno de esos equipos a los que nadie quiere enfrentarse. Incómodos, pegajosos, sin fisuras en defensa, les gusta normalmente llevar los partidos al desgaste físico, sabedores de que en esas circunstancias son superiores, y pocas veces se recuerdan derrotas suyas por varios goles de diferencia. Compiten de maravilla, y esa virtud puede darle muchas alegrías en una fase de grupos en la que competirá con dos equipos, Argelia y Rusia, que quizá tengan ahí una de sus principales carencias en los grandes torneos. Los asiáticos cuentan esta vez, además, con un hombre en el banquillo que sabe lo que hay que hacer para alcanzar el éxito en un Mundial, lo que convierte a Corea en un equipo todavía más peligroso y difícil de batir.
LO PEOR:
El camino de Corea del Sur hasta Brasil ha tenido numerosos altibajos y cambios que impiden llegar al equipo a la cita mundialista con la estabilidad de otras veces. Hasta tres cambios de entrenador en dos años, cada uno con sus métodos y preferencias, hacen pensar que los surcoreanos no tienen en esta ocasión las ideas tan claras como en otras ediciones. Ha habido mucho ir y venir de jugadores en las convocatorias y en el once, y en consecuencia hay solo cuatro o cinco puestos totalmente definidos entre los titulares, lo cual puede pasar factura en el Mundial. Además, Hong Myung-Bo apenas ha dispuesto de varios amistosos desde que se hizo cargo del equipo, por lo que es posible que incluso él tenga dudas de cómo responderán los once elegidos en el debut frente a Rusia, que será su primer partido oficial como seleccionador. Una mala planificación, en resumen, que extraña en una selección como Corea del Sur, y en los próximos días veremos cómo ha podido afectar esto a su rendimiento.
LA ESTRELLA:
Una fantástica campaña en el Hamburgo el pasado año provocó que el Bayer Leverkusen realizase el mayor desembolso de su historia (10 millones) para hacerse con sus servicios. Con solo 20 años, muchos consideraron arriesgada la apuesta de Sami Hyypia por un jugador cuyo nivel real era todavía difícil de valorar, y más para un grande de la Bundesliga como es el Bayer. Pero Son Heung-Min muy poco tardaría en darle la razón al técnico, y la extraordinaria tripleta que formó en el inicio de la temporada con Sam y Kiessling permitió a los 'Werkself Löwen' codearse con el Bayern de Guardiola hasta diciembre. Luego llegó el bajón del equipo, que finalmente logró meterse en Champions a duras penas, pero Son siguió siendo uno de los hombres más destacados. El joven surcoreano es muy versátil para jugar en casi cualquiera de los puestos de ataque, aunque este año ha frecuentado la banda izquierda, desde donde ha hecho gala de toda su explosividad y recursos técnicos desbordando al lateral y yéndose hacia dentro. Un manejo excelente de las dos piernas le permite salir del regate por ambos lados, y su golpeo de balón es terrible con cualquiera de ellas, lo que le ha permitido hacer varios de los mejores goles de esta temporada en Alemania. Su capacidad de sacrificio le favorece mucho para jugar en la selección, con la que apenas ha disputado 25 partidos hasta el momento, pues renunció entre otras cosas a los Juegos Olímpicos hace dos años para centrarse en su club. Ahora, Son Heung-Min afronta su primer gran torneo convertido por derecho propio en la estrella de Corea del Sur, que disfrutará en Brasil con las galopadas y el disparo de un jugador llamado a ser una de las revelaciones del torneo.
EL LÍDER:
La renuncia del mítico Park Ji-Sung a la selección surcoreana en 2011 obligó a un cambio de capitán el combinado. El elegido fue Park Chu-Young, el segundo jugador de más reconocimiento internacional de Corea del Sur, que por aquel entonces disputaba con el Mónaco la que probablemente fue mejor temporada de su carrera deportiva. Ese desempeño con el club monegasco le valió fichar por el Arsenal en aquel verano, traspaso del que probablemente siempre se arrepentirá. Desde su llegada a Londres en 2011, y tras cesiones al Celta y al Watford, su bagaje es de 34 partidos jugados y 5 goles anotados. Unos números paupérrimos para un delantero que no ha vuelto a ser el que era, y que ha pasado de ser la gran estrella de la selección a un indiscutible suplente. Aun así, sigue ostentando la capitanía en Corea del Sur, donde todavía tiene bastante reputación, y es uno de los pocos seleccionados con dos Mundiales a sus espaldas, pues ya estuvo en las dos últimas ediciones cuajando además actuaciones notables en Sudáfrica, donde lideró junto con Park al equipo a los octavos de final.
EL TAPADO:

Uno de los jugadores más peligrosos del ataque de Corea del Sur es a su vez uno de los más desconocidos. Lee Keun-Ho, jugador del Ulsan Hyundai, nunca ha salido del continente asiático a sus 29 años, pero está allí entre los jugadores más reputados debido a su capacidad goleadora y versatilidad. Cedido este año en el Sangju Sangmu, un equipo menor, para completar el servicio militar obligado por ley en Corea, Lee ha firmado con ellos las mejores cifras anotadoras de su carrera, por lo que llega al Mundial en un gran momento y como pieza importante en el combinado surcoreano. Durante la fase de clasificación (desde 2011 hasta 2013) fue el jugador más utilizado por detrás del portero Jung Sung-Ryon, y el máximo goleador en la parte final. Aunque no es un '9' puro, también puede hacer esa función, pero lo más normal con Corea es verle aparecer desde la izquierda, donde aprovecha su movilidad para tener mucha presencia en el ataque.
EL AUSENTE:
Se puede decir que el equipo surcoreano no ha tenido bajas verdaderamente significativas de cara a este Mundial, siendo una de las selecciones menos afectadas por la plaga de lesiones que ha dejado fuera de Brasil en los últimos meses a bastantes jugadores. Por ahí, el único contratiempo para Corea del Sur ha sido el problema de tobillo del lateral izquierdo suplente Kim Jin-Su, que se ha visto obligado a abandonar la concentración del equipo hace unos pocos días. El jugador del Hoffenheim, en cualquier caso, no parecía un hombre importante en la rotación de Hong Myung-Bo, que ha llamado en sustitución a Park Joo-Hoo, del Mainz.Otros dos nombres a mencionar en este apartado son Lee Jung-Soo, central que deslumbró en Sudáfrica marcando incluso dos goles claves para que Corea superase la fase de grupos, retirado de la selección en 2013; y el eterno Park Ji-Sung, uno de los mejores jugadores asiáticos de la historia, que renunció a jugar más con el combinado nacional en 2011 y ha colgado las botas este mes de mayo por continuas lesiones en la rodilla. Será difícil imaginar a un equipo surcoreano sin él, protagonista en los tres últimos Mundiales que disputó su país.
ONCE TIPO (4-2-3-1):
EL ENTRENADOR:
Hong Myung-Bo ha sido uno de los más ilustres jugadores de la historia del fútbol surcoreano, y el hombre que más veces ha vestido la camiseta del país. Actuando de líbero, fue el gran capitán de aquella selección que logró la gesta de alcanzar las semifinales de un Campeonato del Mundo, convirtiéndose en el primero combinado asiático en conseguirlo. Para más gloria del ahora seleccionador surcoreano, fue él quien anotó el último penalti de la tanda que dejó a España fuera de nuevo en la barrera de cuartos. Su retirada se produjó poco después, en 2005, y posteriormente pasó a hacerse cargo de las categorías inferiores de la selección, en las que ha ido quemando etapas hasta alcanzar la absoluta hace un año, con el equipo recién clasificado para el Mundial. Antes, en el último de sus tres años al frente de la selección sub 23, logró la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, su gran aval para el puesto que ahora ocupa. Ya con los mayores, su trayectoria apenas es de unos pocos amistosos, en los que ha intentado crear un once titular y una forma de jugar que no parecen todavía definidos para Brasil. A pesar de su tradicional gusto por el fútbol defensivo, por lo poco visto hasta ahora parece que intentará aprovechar la calidad de sus centrocampistas para tener algo más el control del balón con un 4-2-3-1 en el que Ki Sung-Yueng es la pieza clave.EL PRONÓSTICO:
Si únicamente tenemos en cuenta la calidad del equipo, Corea del Sur puede que sea la selección con menos recursos de las cuatro que forman el grupo. Pero en esto del fútbol existen muchas cosas más allá de la calidad, y no hay mejor ejemplo de ello que los surcoreanos. Lo demostraron en 2002 en 'su' Mundial, alcanzando las semifinales, y en la última edición de Sudáfrica donde, con un grupo similar al de este año (Argentina, Nigeria y Grecia), se clasificaron para los octavos, y una vez allí solo un gol de Luis Suárez a diez minutos del final evitó la prórroga. En esta ocasión parece que lo tienen todavía un poco más difícil, pues los diversos cambios de entrenador han provocado que el equipo todavía no sepa muy bien a lo que juega, y eso genera algunas dudas en torno a su rendimiento. Aun así, nunca se puede descartar a una selección con la fiabilidad de Corea del Sur, que con un poco de suerte puede sacar partido de enfrentarse en la última jornada a una Bélgica quizá ya clasificada. Por tanto, no se puede decir lógicamente que los de Hong Myung-Bo sean favoritos para superar el grupo, pero tampoco sería ninguna sorpresa si finalmente lo consiguieran.
LISTA DE CONVOCADOS (23):
Porteros: Yung Sung-Ryong (Suwon Bluewings), Kim Seung-Gyu (Ulsan Hyundai) y Lee Bum-Young (Busan I'Park).
Defensas: Lee Yong (Ulsan Hyundai), Kim Chang-Soo (Kashiwa Reysol), Hwang Seok-Ho (Sanfrecce Hiroshima), Hong Jeong-Ho (Augsburgo), Kim Young-Gwon (Guangzhou), Kwak Tae-Hwi (Al-Hilal), Park Joo-Ho (Mainz) y Yun Suk-Young (Queens Park Rangers).
Centrocampistas: Park Jong-Woo (Guangzhou), Han Kook-Young (Kashiwa Reysol), Ki Sung-Yueng (Sunderland), Lee Cung-Young (Bolton Wanderers), Kim Bo-Kyung (Cardiff City), Ha Dae-Sung (Beijing Gouan) y Koo Ja-Cheol (Mainz).
Delanteros: Park Chu-Young (Arsenal), Lee Keun-Hoo (Sangju Sangmu), Ji Dong-Won (Augsburgo), Son Heung-Min (Bayer Leverkusen) y Kim Shin-Wook (Ulsan Hyundai).



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