miércoles, 18 de junio de 2014

LAS CLAVES: GRUPO D: Italia se lleva los tres puntos en una oda al fútbol


Era el primer duelo entre campeones mundiales que la Copa del Mundo deparaba, y no defraudó. El duelo que enfrentó a Italia e Inglaterra en el Arena Amazonia de Manaos se ha convertido, hasta el momento, en el mejor partido del Mundial 2014. Intensidad, goles, calidad, talento, ocasiones, individualidades, velocidad, buen fútbol... De todo tuvo el encuentro, correspondiente a la primera jornada del Grupo D y que se saldó con el triunfo de Italia (2-1). Claudio Marchisio, a los 35 minutos de juego, abrió el marcador amediante un potente disparo raso pegado al poste a la salida de un córner. Apenas dos minutos después empataría Daniel Sturridge culminando un contragolpe de manual de los 'Three Lions', y sería Mario Balotelli quien, cuando apenas habían transcurrido cinco minutos de la segunda mitad, cerraría la victoria transalpina con un cabezazo en el segundo palo tras un majestuoso centro de Antonio Candreva. Italia se llevó los tres puntos e iguala a Costa Rica al frente del grupo. El casillero de los 'pross' se fue vacío, pero las sensaciones fueron realmente buenas.


LAS CLAVES:

Prandelli sale reforzado de un bellísimo cruce de estilos. Pocas dudas había de que el técnico italiano iba a seguir apostando en este Mundial por el estilo de juego que llevaba implantando casi cuatro años en la 'azzurra'. Sin embargo, sí que se habían generado ciertas dudas en los últimos meses, y especialmente tras los últimos partidos amistosos, de la eficacia que Italia podía alcanzar a partir de ese patrón futbolísitico basado en la posesión y el toque. Tras el primer encuentro del Mundial, los interrogantes han desaparecido. Efectivamente, Cesare Prandelli quiere una Italia dominadora, ofensiva y combinativa, y buena muestra de ello fue la valiente apuesta de juntar a Marco Verratti y Andrea Pirlo en el estreno mundialista. Ni la velocidad ni la capacidad contragolpeadora de Inglaterra hicieron al técnico italiano tomar más precauciones de las habituales ni reforzar la medular con futbolistas de contención. Quiere control y posesión, da igual cuál sea el rival o la situación. Italia ganó, jugó a las mil maravillas y convenció. Prandelli, sin lugar a dudas, se lleva una enorme dosis de confianza de Manaos. Su patrón futbolísitica sale muy reforzado. Esta Italia va muy en serio, y además, ofrece espectáculo.

Con Pirlo sobre el césped, todo es mucho más sencillo. Que Italia se mueve alrededor de Andrea Pirlo no es ningún secreto. Más bien es una obviedad que no hace más que confirmarse cada vez que la 'azzurra' salta al campo. El choque ante Inglaterra no fue más que otro ejemplo de esta realidad. El Arena Amazonia fue testigo de otra exhibición del futbolista de Flero. En la primera parte dominó el juego a su antojo. Movió a Italia al compás de su fútbol, al ritmo que sus botas marcaban. Fruto de una genialidad suya, además, nació el gol Marchisio. En la segunda mitad, el asfixiante clima amazónico de Manaos le obligó a bajar el pistón. Pero dio igual. Ni siquiera mermado físicamente Andrea Pirlo pierde su condición de futbolista especial. Lo que la mayoría de los jugadores hacen en dos o tres toques, él lo hace en uno sólo. Así sucedió en el choque ante Inglaterra. El mediocentro juventino siguió dando sentido y respiro al juego de su selección en la segunda parte, en los momentos en que Inglaterra más apretó. Asimismo, su gran partido también contagió a prácticamente todos sus compañeros. En especial, a Mario Balotelli. Un Pirlo acertado significa un 'Súper Mario' determinante, y el encuentro del sábado no fue más que otro ejemplo. Balotelli volvió a ser decisivo para Italia. Muy partícipe del juego, especialmente asociativo y muy activo durante todo el choque, el delantero del Milan agradeció enormemente las facilidades que Pirlo y Candreva, también fantástico todo el choque, le ofrecieron. Surtido de balones de mucha calidad, Balotelli no perdonó y volvió a marcar. Su primer gol en un Mundial vale tres puntos para Italia.

Derrotada, pero con buenas sensaciones. Inglaterra se fue de Manaos vencida y con su casillero aún vacío de puntos, pero con la mochila cargada de optimismo. Hacía mucho tiempo que una derrota no era recibida de una manera tan dulce en las islas británicas. Pero esta vez ha sido distinto. Los 'pross' perdieron, pero perfectamente pudieron haber empatado e, incluso, ganado. Al mismo tiempo, Roy Hodgson apostó, de una vez por todas, por la juventud, y los resultados invitan al optimismo. Aunque a nivel fáctico la 'nueva' Inglaterra cayó derrotada, a nivel moral salió reforzada. El rival era de primerísimo nivel, y aún así, el poderío ofensivo de los 'Three Lions' causó estragos. Futbolistas tan jóvenes como Raheem Sterling, Daniel Sturridge, Danny Welbeck o Ross Barkley trajeron a la defensa italiana por la calle de la amargura en unas cuantas ocasiones, y eso no lo hace cualquiera. El estilo contragolpeador de Inglaterra se adapta perfectamente a su estilo, y buena muestra de ello fue el tanto de Sturridge que significó el empate a uno: un contraataque de manual que en sólo tres pases llevó el esférico al fondo de la portería defendida por Sirigu. Así pues, hay motivos que invitan al optimismo en torno al combinado británico. Moderado, eso sí, pero mucho más realista de lo que muchos habrían pensado antes del comienzo del Mundial. Inglaterra ya no puede fallar si quiere seguir con vida en Brasil, pero el futuro tiene tintes dorados.

Fotografía: Timesunion.com

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