sábado, 21 de junio de 2014

LAS CLAVES: GRUPO D: El 'Mesías' obra el milagro


El fútbol le necesitaba, Uruguay le necesitaba, el Mundial le necesitaba, y él apareció. Sólo veintiocho días después de someterse a una artroscopia en el menisco de su rodilla izquierda, Luis Suárez ha vuelto a los terrenos de juego. Peleando contra el reloj, contra la medicina, contra su cuerpo, contra su menta y contra todo lo que se le pusiese enfrente, el 'Caimán' ha logrado recuperarse a tiempo para ayudar a su selección a mantenerse con vida en el Mundial. Ni los mejores relatos épicos serían capaces de narrar una hazaña de tal calibre. Cualquiera se hubiera abandonado y hubiese dado la Copa del Mundo por destino imposible, por quimera inalcanzable. Pero el carácter de Luis Suárez es distinto. Marcado en su interior por el imborrable sello guerrero de los 'charrúas', el delantero del Liverpool tenía una cuenta pendiente con su país. Aunque fuese la mala fortuna la causante de su ausencia en el descalabro en que se convirtió el debut de Uruguay en Brasil (derrota 1-3 ante Costa Rcia), 'Lucho' no podía conformarse con ver los toros desde la barrera. El jueves, en un prodigioso acto de bravura, valentía y coraje, Suárez se enfundó la zamarra celeste y saltó al Arena Corinthians de Sao Paulo dispuesto a plantar cara a Inglaterra, al destino, y a quien osase desafiarle. Pudo con todos. El corazón mueve montañas, y el suyo, ayer, agitó a toda una nación. Uruguay vuelve a soñar. 'Lucho' está de vuelta.


LAS CLAVES:

Suárez, simplemente Suárez. Aunque el fútbol sea un deporte colectivo en el que se enfrentan equipos de once jugadores, hay ocasiones en las que un sólo futbolista es capaz de convertir la tarea conjunta del grupo en una extraordinaria exhibición individual. El pasado jueves, el Mundial 2014 asistió a una de ellas en el enfrentamiento entre Inglaterra y Uruguay. Luis Suárez, uno de esos futbolistas que el Dios del fútbol ha elegido para empresas de proporciones legendarias, fue el protagonista de una de las historias más bellas, alucinantes y admirables de la historia más reciente del balompié. Apenas un mes más tarde de haber sido intervenido en su rodilla izquierda, el delantero del Liverpool forzó la máquina para disputar un partido en el que su país se jugaba el ser o no ser en la más importante cita futbolística del mundo. Mucho se había hablado del batacazo de la 'celeste' ante Costa Rica, e incluso las voces más críticas habían llegado a situar el dedo acusador en la figura de un Suárez que, presuntamente, había antepuesto no acelerar la recuperación de su lesión a defender el escudo de su país ante los 'ticos'. Como no podía ser de otra manera, el orgullo de 'Lucho' había sido dañado, y un depredador herido es muy peligroso. Devastador. Suárez regresó ante Inglaterra, muy lejos de su mejor forma y en un partido de la máxima exigencia. La coyuntura era totalmente desfavorable, pero los grandes genios emergen en la más cruda tempestad. El 'Caimán' no faltó a su cita con la historia, y con dos fabulosos goles, puso a su inverosímil regreso la más bella rúbrica que nadie podía imaginar. El cuento de hadas de Luis Suárez tuvo final feliz.

El fútbol castiga la imprecisión de Inglaterra. No siempre es justo el deporte, y en este Mundial, el fútbol no lo está siendo con los 'Three Lions'. Tras una larga serie de fracasos en sus últimas comparecencias en los más prestigiosos escenarios del balompié internacional, Inglaterra se presentaba en Brasil con nuevas perspectivas, nuevas ilusiones y, por fin, un bloque joven y renovado. El momento de los jóvenes había llegado, y era el turno de que éstos devolvieran la esperanza a la decaída hinchada británica. Apenas una semana después de haberse estrenado ante Italia, y habiendo disputado únicamente dos partidos, las sensaciones que los 'pross' han arrojado han sido, en líneas generales, buenas. Sin embargo, los beneficios cuantitativos, en lo que a puntos se refiere, son inexistentes. Ningún punto de los seis posibles ha cosechado Inglaterra en las dos primeras jornadas del Mundial. Jóvenes como Raheem Sterling, Daniel Sturridge (fantástico ante Uruguay), Danny Welbeck o Ross Barkley han dejado sobre el tapete una considerable ristra de argumentos futbolísitcos esperanzadores de cara a un futuro bastante próxima. No obstante, el presente sigue siendo el mismo que lleva acompañando a Inglaterra desde hace mucho tiempo. Unas veces por mala suerte, otras por culpa de un grupo demasiado veterano, otras por la tanda de penaltis, otras por el mal juego y algunas otras, como esta vez, por indefinición e incapacidad de transformar el peligro en gol. Sea como sea, al final siempre acaba pasándole lo mismo a los 'Three Lions'. De vuelta a casa a las primeras de cambio. Mucho ruido y pocas nueces.

Uruguay se reconoce a sí misma. El debut mundialista de la 'celeste' fue a todas luces desastroso. Más allá de caer por 1-3 ante Costa Rica habiéndose marchado al intermedio venciendo por la mínima, lo más preocupante del primer encuentro de Uruguay fue el desconcierto y la inapetencia que se apoderó del equipo durante todo el segundo acto. El cuadro de Óscar Tábarez se derrumbó con estrépito en todas sus líneas; nada funcionó en un conjunto que ni siquiera dio la sensación de pelear. Ante Inglaterra, todo cambió. Al margen del decisivo regreso de Luis Suárez a la alineación uruguaya, la imagen del combinado sudamericano cambió de arriba abajo. Para empezar, el 'Maestro' Tabárez lavó la cara a la alineación inicial: Lugano (por lesión), Maxi Pereira (sanción), Walter Gargano, Christian Stuani y Diego Forlán (estos tres por decisión técnica) salieron de la formación titular para dejar paso a Jose María Giménez, Álvaro Pereira, Nico Lodeiro, Álvaro González y Luis Suárez. Los resultados fueron totalmente distintos. Desde una defensa mucho más sólida, en la que Giménez y Godín formaron un binomio mucho más solvente que el compuesto por el 'Faraón' y el capitán Lugano, hasta una delantera absolutamente letal en la que la presencia de Suárez también sirvió para mejorar a un Cavani más acertado, participativo y, sobre todo, tremendamente trabajador. Asimismo, el tradicional centro del campo tan correoso del que la 'celeste' siempre ha hecho gala volvió a dar la talla. Si bien es cierto que Lodeiro no fue capaz de dar el control del juego al cuadro 'charrúa', la garra y la tenacidad volvió a hacer acto de presencia con la entrada al once de un Álvaro González que contagió a Egidio Arévalo Ríos, muy gris ante Costa Rica. Así pues, Uruguay volvió a encontrar su esencia justo cuando más falta le hacía. Los guerreros celestes no se rinden tan fácilmente.

Fotografía: lacapital.com.ar

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