sábado, 28 de junio de 2014
LAS CLAVES: GRUPO D: El 'Faraón' sigue reinando
No podía ser otro hombre. Uruguay estaba ya a menos de diez minutos de despedirse de Brasil, una tierra especial donde los recuerdos del 'Maracanazo' rebrotan de forma inevitable en la mente del aficionado charrúa, y él apareció. La 'celeste' había agotado sin éxito todas las vías posibles de penetración en la retaguardia italiana, y con un Luis Suárez más pendiente de la marrullería que de la pelota, sólo le quedaba agarrarse al balón parado y al juego aéreo. Fue en ese punto cuando asomó Diego Godín. Era su momento. Cuando el sueño de más de tres millones de uruguayos parecía venirse abajo sin remedio, el 'Faraón' acudió al rescate de la celeste. Con un remate muy poco ortodoxo, prácticamente con la espalda, el zaguero del Atlético de Madrid anotó el 1-0 cuando sólo quedaban nueve minutos para el pitido final, enterrando en vida a una Italia que se vio sin capacidad de reacción. Diez minutos después, el éxtasis se apoderó de un país que vive en el fútbol con una pasión difícilmente igualable y que, una vez más, volverá a los octavos de final de una Copa del Mundo. Se medirá a Colombia y lo hará sin Suárez, de vuelta a casa por sus fallidas e inexplicables artimañas, pero teniendo a Godín, todo es posible. El 'Faraón' es cada vez más omnipotente.
LAS CLAVES:
Muy poco fútbol y mucha tensión...Uruguay sale airosa. Había demasiado en juego como para que tanto Uruguay como Italia prestasen atención a la belleza o la retórica. Un pase a octavos de final de un Mundial era demasiado premio como para preocuparse de gustar al público. Por ello, el decisivo choque estuvo repleto, ya desde el comienzo, de intensidad, tensión o seriedad, aunque el buen juego brillase por su ausencia. Incluso antes del pitido inicial ya se podía adivinar lo que el encuentro iba a ser, pues tanto Tabárez -necesitaba la victoria- como Prandelli -defensor del fútbol atractivo- tomaron sus precauciones disponiendo sobre el tapete una zaga de cinco hombres. Así pues, todo el partido transcurrió plagado de imprecisiones e interrupciones, con la 'azzurra' centrada en no perder su plaza en octavos de final (el empate le bastaba) y la 'celeste' más pendiente de esperar el error del rival que de provocarlo por sí misma. Entre el calor y el extremado rigor táctico se fueron diluyendo las estrellas de cada equipo (Pirlo, Balotelli, Suárez, Cavani...) y el encuentro se convirtió en un terrible duelo mental en el que los nervios jugaban un papel más importante que el desempeño puramente futbolístico. Ahí, en ese contexto, Uruguay se desenvuelve como pez en el agua, y lo volvió a demostrar. Un simple centro al corazón del área baystó para que Godín mandase el esférico al fondo de la portería de Buffon y, consecuentemente, accediese a la siguiente fase de la Copa del Mundo. El primer partido fue desastroso, el segundo fue de Luis Suárez, y en el tercero surgió Diego Godín. Con muy poco, Uruguay ha salido airosa del 'Grupo de la Muerte'.
Marchisio echa a perder todo el trabajo de Italia. Hay errores que cuestan más caros que otros, y el que Claudio Marchisio cometió ante Uruguay es de esos que se recuerdan durante muchos años. Cuando el electrónico del Estadio Das Dunas apunto estaba de señalar la hora de partido, el mediapunta de la Juventus perdió los papeles y clavó los tacos en la pierna de Arévalo Ríos sin ningún tipo de control ni lógica. Ahí terminó su partido e, indirectamente, también el de toda su selección. Italia había jugado durante todo el encuentro ha mantener ese empate válido para acceder a octavos, y a partir de ese momento, las posibilidades de cambiar de estrategia se agotaron. La 'azzurra' tenía que aguantar el marcador durante media hora con un hombre menos, sin Balotelli y con un calor de justicia. Estuvo cerca de conseguirlo, pero se quedó a la orilla. El cabezazo de Godín en el minuto 81 dejó sin respuesta a la escuadra transalpina, exhausta y sin argumentos con los que responder sobre el césped; la expulsión de Marchisio había alterado los planes de Cesare Prandelli y había acelerado las sustituciones en un equipo que, llegado el momento de remontar, se encontró con cinco defensas, tres centrocampistas y un mediapunta sobre el césped. Estando ya Balotelli e Immobile en el banquillo, Antonio Cassano era el único argumento ofensivo que Italia podía ofrecer. Lógicamente, no fue suficiente, y el disparate de Marchisio mandó a Italia de vuelta a casa.
Suárez vuelve a tropezar en la misma piedra. Parecía haber aprendido la lección después de la estigmatización a la que fue sometido hace poco más de un año tras morder a Branislav Ivanovic durante un encuentro. Daba la sensación de que Luis Suárez había cambiado, dejando atrás esos absurdos e inexplicables arrebatos de violencia en forma de mordiscos y ese polémico comportamiento que le había valido no pocos enemigos en Inglaterra. Tras una temporada maravillosa a nivel deportivo y personal, el delantero del Liverpool se había centrado únicamente en el balón, convirtiéndose en todo un ídolo con una nueva imagen para la hinchada 'red'. Así, y tras superar contrarreloj una artroscopia en el menisco, 'Lucho' había alcanzado el Mundial con tintes heroicos, convertido en una de las grandes estrellas del campeonato y como un auténtico héroe para la parroquia 'charrúa'. El viento soplaba muy de cara para el ariete uruguayo, pero en el momento más importante, algo volvió a fallar. Suárez volvió a las andadas y, a falta de diez minutos para el final del choque contra Uruguay, cuando la 'celeste' necesitaba un gol para permanecer con vida, mordió incomprensiblemente a Giorgio Chiellini. En ese preciso instante, el colegiado mexicano Marco Rodríguez no apreció la agresión, pero era cuestión de tiempo que los máximos organismos del fútbol internacional actuasen. El Mundial se había acabado para Luis Suárez, y efectivamente, dos días después se confirmó de manera oficial. Nueve encuentros internacionales y cuatro meses a nivel global era la pena que el delantero 'charrúa' debía cumplir. Merecidamente, 'Lucho' se vuelve a casa. Lo que no consiguió una lesión de rodilla, lo ha conseguido una cabeza terriblemente amueblada.
Fotografía: Deportes.elpais.com
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