martes, 17 de junio de 2014

LAS CLAVES: GRUPO C: Tres puntos de oro para Costa de Marfil


Sangre, sudor y lágrimas ha necesitado Costa de Marfil para seguir la estela de Colombia al frente del Grupo C después de la primera jornada. Un sufrido triunfo (2-1) el obtenido ante Japón, con remontada incluida, que en cualquier caso puede valer su peso en oro para los 'Elefantes'. Tratándose de uno de los grupos a prori más abiertos de la primera fase del Mundial, una victoria frente a un rival directo como Japón, tras marcharse al descanso perdiendo, puede ser importantísima. Keisuke Honda adelantó a los 'Samuráis Azules' con un poderoso zurdazo al cuarto de hora de encuentro. Después del gol, Costa de Marfil tomó el control del choque y dominó con insistencia hasta que, en apenas tres minutos, volteó el marcador con dos tantos de cabeza (Bony y Gervinho en los minutos 64 y 66).


LAS CLAVES:

Enorme poderío físico de Costa de Marfil. La superioridad del combinado africano en el plano físico fue abrumadora. Cada vez que Japón intentaba combinar, los futbolistas de Sabri Lamocuhi ponían en marcha una incómoda presión que impedía a los 'jugones' nipones conectar entre sí. Las imprecisiones fueron la tónica general del fútbol de los asiáticos durante todo el partido, y aunque sobrevivieron a la primera mitad con este panorama, la fortaleza de los futbolistas costamarfileños se impuso en la segunda mitad. Viendo que mediante el fútbol combinativo no eran capaces de superar a la defensa japones, los 'Elefantes' cambiaron de estrategia y recurrieron al juego directo. La entrada de Didier Drogba desde el banquillo fue un primer paso para fijar a los centrales nipones, y poco después, llegaron los resultados. Dos precisos centros desde el costado derecho del profundísimo Serge Aurier, el mejor del partido, valieron para que Wilfried Bony primero, y Gervinho en segundo lugar, certificaran la remontada de Costa de Marfil. Merecido triunfo para la selección africana.

Poquísimo fútbol de una irreconocible Japón. Debut realmente decepcionante de una de las selecciones que se antojaban, en principio, más atractivas a nivel estético. Muy pocos, poquísimos de los rasgos que venían distinguiendo a Japón en las últimas campañas aparecieron en el Arena Pernambuco. La selección asiática se convirtió en un equipo rácano, tremendamente ambiguo y absolutamente atascado en labores creativas. Se adelantó en el luminoso por una genialidad individual de Keisuke Honda, su mejor hombre con diferencia, pero nada más produjo a nivel ofensivo. La habitual electricidad y capacidad asociativa de la que la mediapunta nipona hace gala no apareció en todo el choque. Sin noticias de Yuya Osako (apuesta de Zaccheroni para el once inicial) ni Shinji Okazaki, más preocupante es la impresión que genera Shinji Kagawa. La inactividad en el Manchester United le está pasando factura, y o mucho cambian las cosas, o su papel en este Mundial parece destinado a un plano muy secundario. Su casi nula aportación fue una losa excesivamente pesada para los 'Samuráis Azules'. Asimismo, tampoco funcionó la medular de Japón. La pareja titular Yamaguchi-Hasebe fue incapaz tanto de crear fútbol como de dar estabilidad al equipo, pero casi peor fue el papel de un Yasuhito Endo que salió desde el banquillo para recuperar el control del balón e, incapaz de dominar el centro del campo, desapareció también de las labores de contención. No es fácil debutar en un Mundial, y mucho menos cuando se han generado altas expectativas en torno a un equipo. Japón, desde luego, lo demostró.

La importancia de un líder como Drogba. Sorprendió la decisión inicial de Sabri Lamouchi de sentar en el banquillo a Didier Drogba, santo y seña de la selección costamarfileña. Pronto se torcieron las cosas para el combinado africano, ineficaz ante la portería de Kawashima durante casi una hora. En ese momento, cuando el reloj acababa de superar los sesenta minutos de encuentro, Lamouchi movió ficha y dio entrada a Drogba. Nada más hizo falta. La sola presencia del delantero del Galatasaray descompuso por completo a la zaga japonesa, mientras Costa de Marfil crecía por segundos. Apenas cinco minutos después, el encuentro había dado la vuelta con dos goles prácticamente consecutivos. Ni anotó Drogba ni tan siquiera participó directamente en las jugadas, pero el alcance de su figura es mucho mayor. Una grandísima estrella que, indirectamente, vale tres puntos.


Fotografía: Peru21.pe

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