domingo, 22 de junio de 2014

LAS CLAVES: GRUPO C: Combate nulo entre Japón y Grecia


Japón y Grecia tenían en la medianoche del jueves la oportunidad de reengancharse en la pelea por las dos primeras plazas del Grupo C. La derrota de Costa de Marfil ante Colombia (2-1) horas antes dejaba una puerta abierta para que alguna de las dos selecciones se colase en la lucha. Sin embargo, ninguno de los dos conjuntos fue capaz de aprovechar la ocasión, y tras su igualada sin goles (0-0), quedan en una situación complicada a falta de sólo una jornada para la conclusión de la fase de grupos. Grecia habrá de derrotar a Costa de Marfil y esperar que Japón no gane a Colombia (ya clasificada de manera automática) para hacerse con la segunda plaza del grupo. Por su parte, los 'Samuráis Azules' deberán ganar su encuentro y esperar una derrota de Costa de Marfil por no más de dos goles de diferencia. En definitiva, cábalas bastante complejas que no habrían sido necesarias si algunos de los equipos, en especial una selección nipona que jugó buena parte del choque con un futbolista más, hubiese conseguido alterar el marcador inicial en el Estadio Das Dunas.


LAS CLAVES:

Japón sigue sin encontrar el camino. Al igual que sucediese en su estreno mundialista ante Costa de Marfil, la selección japonesa volvió a ofrecer una imagen muy alejada de su mejor apariencia. El combinado nipón volvió a ser incapaz de encontrar ese juego combinativo, rápido, asociativo y vertical que ha encandilado a muchos aficionados en las últimas temporadas. Con un Okazaki totalmente desaparecido por segunda vez consecutiva, Kagawa en el banquillo, y tanto Yuya Osako como Yoshito Okubo desacertados, sólo los dos laterales y Keisuke Honda fueron capaces de poner un poco de pimienta al ataque japonés. Aún así, sus esfuerzos no fueron suficiente argumento para derribar la muralla de Grecia, bien plantada y situada, y los 'Samuráis Azules' quedaron, una vez más, sin respuesta. Mucho se esperaba, al menos en fase de grupos, de una selección que había ilusionado en los meses previos y que, sin embargo, ha defraudado en su desempeño mundialista. La habitual dificultad que se atribuye al primer partido en una Copa del Mundo fue la excusa que, en cierto modo, disminuyó la trascendencia de la derrota ante Costa de Marfil, pero la inoperancia y falta de claridad que el combinado asiático exhibió ante Grecia -en inferioridad numérica buena parte del partido- llevan a pensar, casi definitivamente, que Japón no tiene las armas adecuadas para acceder a los octavos de final. No está todo perdido, pero las perspectivas no son demasiado prometedoras.

Una muralla infranqueable para seguir con vida. Grecia es plenamente consciente de las considerables lagunas futbolísticas que tiene, y probablemente con buen criterio, no se empeña en discutir o negar esas palpables evidencias. Directamente, el 'Piratiko' centra sus esfuerzos en contrarrestar sus defectos y esconder sus debilidades potenciando sus virtudes. Entre estas últimas, hay una que destaca sobremanera: la intensidad en defensa y la solidaridad. Ante Colombia, un tempranero gol de Pablo Armero dio al traste con los planes del combinado heleno y obligó a los hombres de Fernando Santos a cambiar de intenciones y lanzarse al ataque. Esa alteración de la hoja de ruta acabó desembocando, en el segundo acto del partido, en una contundente goleada (3-0) que desdibujó el sistema defensivo de Grecia. Sin embargo, en el choque frente a Japón, la normalidad volvió al sistema del cuadro griego. Ni la desafortunada lesión de Kostas Mitroglou cuando apenas había trasncurrido media hora de encuentra, ni tan siquiera la temprana y absurda expulsión por doble amarilla de su capitán, Kostas Katsouranis, a cinco minutos del descanso, hizo derrumbarse al cuadro europeo. Consciente ya de que sin su delantero franquicia y su pieza central Katsouranis las aspiraciones de sumar los tres puntos se habían prácticamente esfumado, Grecia asumió la coyuntura y fió su suerte a mantener las tablas en el marcador. Perfectamente aguantó el 'Piratiko', que sólo sufrió algo más en los últimos diez minutos de encuentro, y en consecuencia sumó un punto que, pese a todo, le vale para alcanzar la tercera jornada de liguilla con opciones.

El castigo de Kagawa. La apatía de Shinji Kagawa en el primer encuentro mundialista de Japón no pasó desapercibida para nadie, y tampoco para su entrenador. Alberto Zaccheroni no dudó en señalar al mediapunta del Manchester United por su flojísimo proceder en el choque ante Costa de Marfil y lo sentó en el banquillo de cara al segundo partido del grupo. El técnico italiano demostró que no le tiembla el pulso a la hora de condenar a la suplencia a cualquier jugador, incluida su estrella. Sin embargo, Japón pagó la severidad de su entrenador. Cierto es que Kagawa pasó totalmente inadvertido en el duelo contra los 'Elefantes', pero no menos cierto es que su suplencia perjudicó notablemente a la producción atacante de los 'Samuráis Azules' ante Grecia. Impotentes ante la pared que Fernando Santos levantó delante del marco de Karnezis, los japoneses sólo hilvanaron juego con cierta soltura cuando Shinji Kagawa saltó al terreno de juego, ya en la segunda parte -a falta de media hora para el final-. Los quince últimos minutos del encuentro fueron los únicos en los que el cuadro nipón se acercó relativamente a su mejor versión, y en ellos fue Kagawa el principal protagonista. Participativo, combinativo y eléctrico, el atacante del United apareció por primera vez en el Mundial. No obstante, tampoco valió para romper el empate sin goles. Quizás si Zaccheroni le hubiese dado una segundo oportunidad desde el comienzo las cosas hubieran sido distintas para Japón. Ahora aún queda un última cartucho frente a Colombia, pero quizás sea ya demasiado tarde.

Fotografía: hoydeportes.com

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